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Yo soy…todo eso

11 de Noviembre de 2006

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Hay días que no quiero ver la luz, y noches queriendo ser lechuza. Un día soy rubia, el otro pelirroja, despierto despintada.

Hoy construí un barquito de papel, yo era capitán y marinero, las ordenes las cumplía como deben ser. El barquito de papel empezó a naufragar, el capitán ordena al marinero se salve, dice, soy el capitán y moriré en mi barquito de papel. Pero también soy el marinero, no puedo dejar al buen capitán. ¡Es una orden! grita, cabizbaja miro el mar, un segundo de luz y respondo ¡¡Renuncio!! marinero ya no soy, como pasajero no tengo obligación de obedecer, el capitán que también soy yo, ordena rabioso. ¡En el barquito de papel soy el que manda! y hasta los ratones me obedecen. Y como también soy el ex marinero, le respondo. Capitán, el barquito de papel se hunde, el capitán se hunde y el ex marinero se hunde. No se… nadar.

Sigamos juntos capitán, cantemos nuestro naufragio, el mar de tumba, acaso puede haber algo más hermoso? Morirnos jugando entre las olas…

(Canto)

soy un barquito de papel

capitán y  marinero

ratón y pasajero

soy un barquito de papel…

entre las olas voy muriendo…

*

Imagen:

aliberdadedeimagem.blogs.

Las cortinas (cuento)

16 de Octubre de 2006

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No me gustan las cortinas cubriendo mis ventanas, las imagino barrotes de paños negándome ver las maravillas de la vida.

Quiero libremente contemplar las estrellas, ver asomar al sol, la luna, los pájaros entre las ramas, sorprender mis amaneceres viendo las flores asomar regalando sus colores.

Una voz que no es de mi conciencia me dice “las cortinas por algo se inventaron” tus ventanas son grandes y un edificio al lado…

Reí sarcásticamente recordando las veces que me espiaron tras sus ventanas.

En una de esas entré a su juego, me despojé la blusa desprendiendo botón por botón, suave, armoniosamente, los movimientos al compás del Emperador del bueno de Beethoven, quedé en corpiño, recuerdo el mejor que tengo, todo de encaje negro. Me senté frente a mi ordenador leí mis correos y reía sabiendo que aún me miraban.

Estoy segura que aquella persona pensaba que yo me mostraba a alguien por Internet, sonreía, luego quise cubrirme, al compás de la música fui abrochando sensualmente cada presilla de mi blusa, tardé lo más que pude, concentrada en los acordes de ese piano de toques magistrales.

Pensé en ti, en tus ojos clavados en mi cuerpo, temblé ilusionada, luego comprendí que aquello era producto de la inconformidad, si estarías a mi lado lo habría hecho para ti, aún a sabiendas que nunca colgaré cortinas en mi ventana, tú apagando la luz, y los botones, a lo mejor ya desabrochados… me habrías hecho el amor.

El viernes pasado fue una dama quien espiaba a través de su cortina, eso creo por el cabello que se vislumbró entre la sombra, como no se iba, me quite rápidamente los jeans, mi pequeña ropa íntima esta vez de color blanco, se me ocurrió quitar mi corpiño, me recosté en el sofá que también se ve desde la ventana, puse un cojín, tomé “La Casa de Cartón” y releía sin concentrarme en la lectura, dejé el libro a un lado, me puse boca abajo sin intención que vea mis “encantadores glúteos” y me dormí profundamente.

Al despertar, miré si seguía mi curiosa vecina, si, estaba, era la empleada de la casa, había corrido los doseles y frotaba con ahínco los vidrios de la ventana. Creo que nunca quedaron tan limpias ni yo tan dulcemente avergonzada.

*

Pintora: Meca Ketterer

Título:No mires atrás


Colibrí, el alma del amor (Cuento)

4 de Octubre de 2006

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Desde mi ventana contemplo los manojos de flores sembrados y cuidados por mi, geranios, rosas, claveles y mis madreselvas que cubren la tapia y perfuman mis sueños.
Curiosamente un año se cumple en este marzo, que un colibrí me visita casi diario, sí, lo juro, si no fuera que algunas amistades y familiares lo vieron, me daría vergüenza contarlo, pensarían que ya estoy alucinando (aunque suelo volar con mis quimeras) el colibrí me busca a través de la ventana, en posición de helicóptero, al verlo siento esa felicidad que colma mis sentidos, le silbo, le hablo, le sonrío. Entonces va al cordel y frente a mi hace gracias, abre las alas, se estira, da saltitos.
Por razones de trabajo varios días no lo vi, me dio tristeza, me había acostumbrado a su compañía, pensaba que nunca más lo vería.
Un día noto con alegría que me buscaba, revoloteaba por mi ventana, dejé de escribir, me asomé mirandolo con ternura, le dije muchas cosas “te extrañé mucho” “eres mi alegría” en eso veo que al posarse en el cordel hay otro colibrí, pequeñito, con las plumitas desordenadas, quedé estática por unos cuantos segundos, era su bebé, lo trajo para que lo conociera, no pude evitar que unas lágrimas me asomaran, fue una emoción tan grande, difícil de describirla, entonces era una colibrí, se fue y el pequeñín quedó en el cordel, veía cuando el sueño lo vencía y cabeceaba, hasta me parecía que soñaba. Tuve precaución de no acercarme tanto, no quería que se asustara y le tomé algunas fotos.
Aproximado en una hora regresó la colibrí, se puso al lado del pichoncito, este abrió su pico y le daba de comer, este momento tan inolvidable no se borrará nunca de mi mente, fue bello, un reconfortante espiritual.
Así transcurren mis días, entre regalos que recibo de Dios, no cabe la menor duda, entre flores, aves, mis recuerdos, libros y escribiendo al amor.

**
Abrió sus alas y abrazó mis sueños

**
El título estaba guardado
en el último cajón de mi ropero
hasta que apareciste una tarde
soleada de marzo
colibrí de ensueños
con tus alas y el verbo
y te amé
te amo
te amaré
Porque es imposible negar
los sentimientos
y le puse tanta fuerza a mi delirio
que estás nuevamente
acompañando
los miles de recuerdos y distancias
mi pajarillo
alma del amor negado
que ahora viene a mi regazo
a beber mis nostalgias y silencios
cubriendo los espacios
del color de la esperanza
¡Abrió sus alas
y abrazó mis sueños!

Cierra puertas y se feliz

9 de Julio de 2006

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Cierra puertas y sé feliz

Hoy tuve ganas de ser completamente libre, para eso cierro mis puertas desconecto el teléfono, y dejo que mi alma juegue con mi sombra, ellas como niñas mimadas se prenden de mi falda, entonces empieza mi caminar por todos los lugares para abrir mis alas. Esta vez fui un trecho hacía atrás y de pronto me vi muy niña corriendo por la arena de una playa solitaria, era toda mía, solo los pájaros marinos seguían mi carrera, luego tropiezo y una ola me acaricia, una medusa cura mis heridas y una sirena me invita al mar profundo, hipnotizada voy a sus brazos, no entiendo si estoy dormida o despierta, solo recuerdo que me dijo ¡mi niña amada! me abrazó fuertemente y me llenó de besos.
Una ola me dejó en la orilla sobre las piedras bañadas por sus aguas, temblado de frío me di cuenta de mi desnudo cuerpo, no fue vergüenza pues aún no la conocía, fue el frío, entonces me cubrí con las tibias piedras, quedé dormida eso creo, en ese lapso Dios me habló y me dijo hija mía, este es tu mar con las piedras y arena, este tu cielo con luna y estrellas, la noche y el día, las aves y las plantas, todo mi universo es tuyo, acarició mi rostro con sus manos marcadas de sangre y sentí todo el amor de un padre dejando la herencia a su hija.
Luego alguien me levanta, ante las preguntas, mis respuestas no creíbles, me castigan por inventar tan inverosímil historia. Nadie me creyó, desde entonces guardé mi secreto, porque sé que a nadie importa saber quien soy, tengo tantos bienes que ningún banco podría guardar.
Hoy les regalaré a mis niñas juguetonas cien estrellas y una soga de saltar.

Caricias de mar (desde un doceavo piso)

estoy tan alto viéndote mar
contemplando tus olas en un vaivén sincronizado
mis ojos mareados quieren ver más allá
no hay sirenas ni barcos piratas
hay cantos de pájaros
voces y risas
almas que tropiezan con los trastos
pero yo en medio del torbellino
estoy terriblemente sola
cuando nací Dios me encontró
en la orilla del pacífico sur
entre las piedras tibias
que cobijaron mi desnudo cuerpo
me tomó entre sus llagas doloridas
me arrimó a su pecho sangrante
y con tierna voz me dijo “hija mía”
he aquí tu mar he aquí tus piedras
tu cielo con estrellas y luna
no busques sinónimos a la vida
te ofrezco eso ¡vida! y ¡¡libertad!!
y así fue la palabra estaba dicha
viví como la palmera frente al mar
di los buenos días
las buenas noches
y crecí en luz y sombra
y di frutos
y frutos de mis frutos
y estoy aquí libre
aferrada a la tierra con sus ruidos
gritos carcajadas y llantos
estoy libre
sin poder correr a tus brazos
decir aquí estoy ¡¡abrázame!!
mi alma encadenada
prisionera de recuerdos sale a vagar
a tirar piedras al mar
a escupir al cielo
a sentarse entre los llantos y risas
allí va sin buscar palabras en el diccionario
escribiendo en la arena lo que quiere allí va
arrastrando sus cadenas
por los caminos absurdos de la vida
no te pierdas alma estoy aquí esperándote
¡ay Dios!
cuando te canses de mí déjame en la orilla
desnuda entre las piedras
que el mar me cubrirá con sus caricias
entre ola y ola despacito quedaré dormida.

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