Archivos de Abril de 2006

Anduve rasgando el cielo

30 de Abril de 2006

Rasgando el cielo

Anduve rasgando el cielo,
buscando a mi lucero,
entre nubes y espíritus
cargados de desconsuelos
allí estaba mi lucero
alumbrando sufrimientos.
Lucero, lucerito,
ven a hacerme compañía,
no soy alma en pena
solo tengo incrustada
una espina en el alma.
Muéstrame el sendero,
ando perdida sin la estrella
que apagó el carcelero.
Tu mi lucero brillante,
que alumbra las huellas
en mis pasos caminantes,
pisadas furtivas
que han de seguir
los perros que aullarán
cuando me tenga que ir.
Mi ausencia, no la notarán,
ni mi sombra se ha de quejar.
Regálame un manojo
de titilantes luciérnagas,
es mi último antojo
a cambio tejeré las algas
con auténticas risas de nácar.
Lucero, lucerito
tengo frío,
cúbreme con el mar…
Rasgaré el cielo
le robarle un suspiro
así mis recuerdos
se han de sosegar.
Están quietos mis labios…
Se cansaron de esperar…

Tus sueños de agua…

25 de Abril de 2006

Sueños de agua

Dejaré a mi silencio gritar
rompiendo los aires cardinales.
cante fuerte en el jacarandá del parque
y le coreen los pájaros migrantes,
danzaré frenética entre las llamas de mi pasión
cansada caeré como antes…
en los ecos de tu besos jadeantes.
Desafiante mi silencio
atravesará las paredes de tu casa,
buscará en cada rincón
tus palabras postergadas,
y si encuentra una,
¡Una sola!
nombrandome delirante,
correré a tu lado
a rondar tus sueños de agua
cubriendo de pequeñas cascadas
cada hondura que rompa tu quimera.

La calle larga del silencio

22 de Abril de 2006

Calle larga

Mis pies
miedosos con pisadas cautelosas,
despacio.
Casi en el aire
no rompo tú silencio.
Los pájaros no vuelan,
mi cabeza duerme,
el corazón aguarda,
callado,
en ese pedazo de cielo
que una vez le regalaste.
Mis manos entre si,
como orando,
pidiendo,
clamando.
Mis labios sedientos
de agua bendita
que borre mis pecados.
Sigo por el largo camino del silencio,
despacio,
sin apuro.
Los pájaros no vuelan,
mi corazón aguarda.

Amor solo tengo mi otoño…

La última hoja del otoño

(Salmo de otoño)

Gracias por tus primaveras
llenas de fragancias
de frutas santas y prohibidas
por esa fresca sangre
dando fuerza a mi vida
amor
te ofrezco
poca cosa
sólo mi otoño
con sus amarillas hojas
mañanas
empezando a ser frías
las tibias noches
acaban al amanecer
nostalgias
árboles deshojados
y me derrumbo a tus pies
te amo tanto
sólo tengo mi otoño
la antelación
del yerto invierno
déjame…
seguir sola mi camino
no hagas más difícil mi partida
llevaré los versos
y la seda de tus besos
ocultos bajo mis alas
quédate amor…enreda tus pasos…
pierde la ubicuidad horizontal
tienes aún muchas primaveras
en las estaciones de tu vida