Una niña que nunca fue niña…
30 de Mayo de 2006

Estoy aquí tomando un café ralo, eso si caliente, siento al tragarlo se entibia hasta mi alma, un sorbo y veo tus ojos ajenos pero míos, otro sorbo y aparecen imágenes borrascosas, de una niña con trajes de otros cuerpos, con sus zapatos verdes pintados por ella, en rechazo del color blanco, entre trago y trago de mi café compañero, busco verla en juegos, entre brazos y besos, pero no hay recuerdos ni imágenes, la veo hablando con Dios, su cómplice de soledad en pañales, llorando por la tibieza de un amor, una niña que nunca fue niña, ahora en su madurez se resiste ser vieja y morirá sin sentir el peso de los años, porque tiene alas y vuela a cielos extraños, porque sabe cerrar los ojos y estar como Dios, en todas partes, aprendió a sumergirse en los profundos mares de la vida, y ser amiga de sirenas y tiburones.
Esa niña no fue bella, pero más de una envidió su “suerte” tal vez no supieron sonreír como ella, a pesar de todo, era feliz quedando inmóvil y ver pasar a los ratones.
Esa vieja niña, tiene un colibrí ahuyenta fantasmas, y geranios perfumando a las almas queridas.
Es mayo, de cualquier año de ayer, lleva una flor blanca en su pecho, se da cuenta de miradas lastimosas, la tira al basurero y luce un rojo clavel, y le sonríen, dice en sus adentros, ojala no se enteren que estoy sola en la vereda.
Estamos en el quinto mes de cualquier año del presente, ya no hay flores en los pechos, ni blancas ni rojas, (menos mal) ya pasó el segundo domingo de mayo.