La guerra nuestra de cada día

Muere la ilusión del hombre
bajo nubes de bombas y metrallas
el viento y arena le servirán de campo santo
mientras los soldados
sin acertar la doctrina
agonizan
bajo la sombra de los árboles sin nidos
acariciados por esquirlas de balas
en sus cuerpos doloridos
y no se amarán los humanos
sus corazones son de piedra pómez
las profecías
no dicen que habrá un arca nuevamente
en cambio habrá una mitad
de cascaruda nuez a la deriva
donde los piecitos de los niños
encontrarán cabida
y tú yo y aquellos
contemplaremos convertidos en estatuas
a este mundo generoso
donde un amanecer cualquiera
reinará la boa enroscando el manzano
volverán las aves a sus nidos
y los peces tomaran sol
en la orilla de sus playas
la Tierra no fue hecha para el hombre
mientras existan dictadores
vampiros de corbata
botas con chacales
y corazones de piedra pómez
¿para qué poblar el mundo?
si la guerra cubre el sol con una bala
y las madres y los padres
inundan con sus lágrimas los mares