En casa hay de todo (Cuento corto)

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Un joven, bien parecido, traía de equipaje una mochila, lo conocí en el tren, conversamos, me contó venía de España, de un lugar llamado La Mancha, su nombre Joaquín con 35 años, hace veinte días recorría Perú, estaba fascinado, todo le parecía diferente, él regresaba de Machu Piccho, yo de un restauran en el Cuzco donde era moza y ayudante de cocina. Luego me comentó que era chef, y aparte de hacer turismo llevaría un curso de cocina peruana. Aunque no acostumbro hacerlo, por esta vez  invité a Joaquín a mi casa, había algo en él que me atraía mucho, lo disimulé muy bien, aceptó la invitación, le dije que cuando cocinara  podría estar presente, haciéndole broma le aseguré sería su primera y mejor clase de cocina. Noté el brillo de sus ojos, le encantó la idea, – ¿Qué compramos? Me dijo. – sólo un poco de perejil, en casa hay de todo.
Llegamos a la plaza de armas, noté su mirada recreándose con el paisaje,  me comentó que en aquél banco había estado muchas horas, le gustaba estar allí…sonriendo con toque de tristeza, dijo – Aquí sentí llegar al amor,  esta plaza es muy especial – que bueno, le respondí, mi departamento tiene una ventana que da a la plaza.

Entramos, estaba mi hermana, como siempre, estudiando, Azucena de 28 años, dos más que yo. Mi hermana nerviosa se acomodó el cabello, como diciendo, “estoy desarreglada” Los presenté, le dije que era chef español, mi hermana serró su cuaderno, con la mejor sonrisa, se sentó a su lado hacerle compañía, mientras tanto en la mesa de la cocina iba colocando  todos los ingredientes para preparar un lomo saltado, picaba la carne, las papas, la cebolla,. Luego salí al living para decirle que ya podía venir a ver como se preparaba el plato. Grande fue mi sorpresa, ellos se estaban besando, ya no podría pensar en él, ya nunca sería mío. Hice  ruido a propósito. Joaquín  se puso de pie, me pidió disculpas, dijo que hace un par de días ellos se conocieron en la plaza, ambos salían de la catedral. Cruzaron palabras y fueron a sentarse a un banco, ella me contó de ti, su hermana Flor, de lo mucho que trabajabas para costearle los estudios, no tenían padres, a pesar que tú eras menor, querías que estudie, la promesa de ambas de no casarse, hasta  que Azucena sea doctora, le faltaba un año. Joaquín quedó en silencio.
Azucena abrazó a su hermana, diciéndole entre sollozos, que hace dos días se habían despedido, y que Joaquín le prometió regresar por ella, en un año.  No pretendimos romper nuestra promesa, nunca imaginó verlo llegar a casa. Joaquín interrumpió, -  y encontrar a la mujer que estoy enamorado.  Nuevamente un silencio que Flor lo rompió. – Debe ser el destino, yo jamás invité un extraño a casa, resulta que a lo mejor serás mi cuñado, bueno eso no te salva de entrar a la cocina, vengan los dos, entre risas los tres prepararon el delicioso “Lomo saltado” Azucena picó el perejil, Joaquín sacó un vino de su mochila, y su celular, marcó un número y- Hola Antonio, que voy a España con dos mujeres, yo ya voy casado hombre, y si Flor gusta de ti, pues en buena hora, brindemos, escucha hermano chin chin, entre risas todos en alta voz decían ¡salud Antonio! en diez días estamos, anda tú llenando la casa de alegría, que estas cuzqueñas tienen todo en casa, puede faltar el perejil, pero nunca el amor.
Joaquín le dijo a Flor, – ¿te gustaría un chaval como yo?? – sonreí tímidamente, (si supiera que me gustó tanto, ahora es de mi hermana) Pues prepárate a escuchar esto…¡¡soy gemelo!!, mi hermano Antonio es igualito, solo que usa bigote, es doctor, soltero, puede llegar a tu corazón, es un tipo bueno. Y te prometo Florcita, Azucena seguirá los estudios en España, que si, díganme que sí.
Joaquín no viajó a Lima por el curso de cocina, Flor le dio clases en casa, ella no quiso viajar a España, dijo esperaría que el amor toque su puerta.

Faltaban dos días para el matrimonio, se casarían en la catedral del Cuzco. Llegaban los regalos para los novios, uno tras otro, Flor con lapicero en mano seguía  firmando recibos, y se da frente a frente con un joven igualito a Joaquín…con bigote… ¿Antonio? – Sí, Flor?  – Síiiii.
Se  gustaron, Joaquín y Azucena viajaron en fecha, Flor y Antonio se quedarían a disfrutar del Cuzco, Machu Piccho, y si todo salía bien, se casarían.

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Foto: Lily cuadra

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